Ignacio Muro Benayas

Política, economía, medios, participación

La solución a la crisis, ¿un sistema de cogestión empresarial?

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cogestionIgnacio Muro para   Nueva Tribuna

Con este titular, el diario El Economista recogía el acto de presentación celebrado el pasado jueves 5 de mayo del libro colectivo titulado “Frente al capital Impaciente” editado por la Fundación 1º de Mayo y ccordinado por Bruno Estrada, su director de Estudios. Lo que era solo una de las aportaciones, la mía, se convertía tambien en la noticia difundida por EFE en una propuesta asumida indirectamente por CCOO. El titular decía: “Una fundación ligada a CCOO propone la cogestión empresarial contra la crisis”. No es, por supuesto, así, pero, en cualquier caso, se convierte en un buen pretexto para seguir debatiendo sobre ello, mucho más, viendo su rápida difusión en la red: alrededor de 3500 referencias incluyendo diarios de primer nivel como Expansión o Público y buena parte de los lideres de la prensa regional.

Debatamos pues. ¿Qué es la Cogestión?  Ante todo una referencia, una “marca social”, de la cultura socialdemócrata que se implantó en los años 70 y que propiciaba la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas. Como ha llovido mucho desde entonces, lo esencial hoy es, con independencia de lo que representara en aquellos momentos, llenarla de nuevo contenido, pero conservando su caracter de marca. ¿Por qué? Precisamente porque todos sabemos lo dificil que es construir una marca en este mundo y  la izquierda está necesitada de repensar sus propuestas y sintetizarlas en un mensaje que represente una salida democrática a la crisis.

¿Y cual es el análisis de fondo que justifica reverdecer hoy esa  propuesta? El titulo del artículo que recoge mi aportación en el mencionado libro  avanza algo más: “Innovación y poder en la empresa. La participación de los trabajadores”. Se trata, por tanto, de vincular el desarrollo de las políticas de innovación y competitividad con el incremento del poder de los trabajadores en las empresas y con una salida democrática de la crisis.

 Valgan algunos datos para introducir el debate.

  • El FMI reconoce en un documento reciente[1] que la desigualdad social está en el origen de las crisis financieras al provocar el elevado endeudamiento de las familias. Lo hace después de comparar dos periodos previos a las grandes crisis (1920-1929 y 1983-2008). Dice tambien una cosa obvia: que esa creciente desigualdad tan perniciosa es “reflejo de los cambios en el poder de negociación sobre las rentas de unos y otros”, es decir de la fortaleza del capital y la debilidad de trabajadores, los sindicatos y la izquierda política.
  • Más claro, lo decía antes de la crisis, Warren Buffet, el multimillonario y más conocido inversor financiero global: “Hay una lucha de clases, por supuesto, pero es mi clase, la clase de los ricos la que dirige la lucha. Y nosotros ganamos” (New York Times, 26-11-2006)
  • Otra cita. Algunos siguen asociando simplistamente el poderío de nuestras multinacionales con el desarrollo de nuestra economía productiva pero el presidente de Coca Cola en España, Marcos de Quinto, ponía el dedo en la llaga al enjuiciar la reciente propuesta de ERE de Telefonica: “Un poco de patriotismo, por favor. Hay quienes hacen el dinero aquí con tarifas altas y lo reinvierten fuera, con bajas. Y luego sacrifican el empleo del lugar que les da el cash” (19-4-2011)

Todo ello dibuja las piezas de una situacion en la que los desequilibrios de poder están vinculados a la ausencia de inversion productiva, al  endeudamiento y las penurias de las familias y, al final, a las cada vez más frecuentes y profundas crisis financieras del actual sistema capitalista.

En ese contexto, el mundo del trabajo, situado a la defensiva respecto al Capital, observa a la izquierda declinar y a los sindicatos tradicionales competir con sindicatos de empresa (amarillos por carecer de otro horizonte) que pescan en las ilusiones de intermediacion de los trabajadores mas cualificados y cuadros intermedios, justo en el momento en que las clases medias occidentales tienen un horizonte de proletarizacion acelerado encarnado en el futuro de sus hijos.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la participación de los trabajadores en la gestión empresarial? Mucho, como iremos viendo en la serie de artículos con los que abordaré estos temas. Lo haré reflexionando sobre lo que significan las declaraciones e informes que he expuesto anteriormente y su vinculación con otras cosas que suceden en este mundo.

  • ¿Podemos imaginar el escándalo que armarían la derecha politica y mediática si CCOO y UGT fueran los accionistas mayoritarios en alguna de las grandes empresas de España? Pues bien, es conveniente recordar que el sindicato norteamericano del automóvil, UAW, participa, desde 2009, en la propiedad de la “nueva Chrysler” con un 55% de las acciones, junto a una multinacional como la FIAT, con un 35%. El mismo sindicato participa con un 17% en la GM, ésta vez compartiendo capital con el Tesoro de Estados Unidos, con un 61 %, y los gobiernos de Canadá y Ontario, con otro 12 %.
  • Otro dato. En 2006, la canciller alemana Angela Merkel celebraba el 30 aniversario de la Ley de Cogestion alemana, que regula la participación y el control de los trabajadores en la gestión de las empresas alemanas con estas palabras:  “la cogestión es una ventaja y no es una desventaja competitiva de Alemania y un componente imprescindible de la economía social de mercado.”  Una verdadera lección para la derecha social española que dice admirar el modelo aleman, lider en productividad, mientras impulsa un nuevo marco de la negociación colectiva en el que aumente el margen de discrecionalidad de los empresarios mientras se debilita a los sindicatos y a los mecanismos de conciliación

Mas contradictorio con lo anterior resulta el olvido de lo que dice nuestra propia Constitución, tan manoseada y ensalzada en otros momentos, que en el artº 129.2 dice: “Los poderes públicos promoverán eficazmente las diversas formas de participación en la empresa y fomentarán, mediante una legislación adecuada las Sociedades Cooperativas. Tambien establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción”.

Pues bien, todo ello son piezas que forman un puzle que tiene coherencia propia y es determinante en la pelea por frenar las tendencias a la involución social que conllevan los modelos dominantes de salida de la crisis en el que la competitividad exterior, conseguida mediante fuertes ajustes internos, se presenta como una panacea. Como veremos, se trata de una falsa solución que conduce a la humanidad hacia el desastre, con fuertes retrocesos en el nivel de vida y en los derechos humanos y democráticos y sociales.

Ante esta situación es imprescindible abordar lo que se podría denominar la Segunda Democratización del Sistema Productivo.  A ello, dedicaré el segundo artículo.


[1] Nov 2010. Inequality, leverage and crises.

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Written by Ignacio Muro

13/05/2011 a 13:20

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